Hay un camino ancho, enseñó nuestro Señor, un camino en el que todo vale, en el que con frecuencia da la impresión que los malos prosperan. Un camino en el que no hay moral ni absolutos, donde todo vale según la conveniencia. Ya sabemos donde acaba este camino. Es camino de maldad y muerte.
Jesús nos invitó a escoger otro camino. Este es angosto y a veces duro. Jesús es ese camino estrecho, es el ejemplo perfecto a imitar, el modelo a seguir. También sabemos donde acaba este camino. Nos lleva a la vida eterna. Necesitamos aprender que tomando el camino ancho del mal puede que consigamos mas rápido ciertos objetivos, pero su final es un fracaso.
David en el Salmo 34:12 se pregunta “¿Quién es el hombre que desea vida, Que desea muchos días para ver el bien? “ La respuesta del Espíritu Santo es que sembremos el bien. Una lengua limpia y sin engaño, siendo pacificadores, haciendo el bien, sembrando en justicia. Estos clamarán y serán oídos por Dios, el Señor estará cercano. A pesar de dificultades Dios le librará de todas. Concluye David diciendo que el malo morirá por su maldad pero los siervos de Dios haciendo el bien en confianza a su Dios, estos serán redimidos y vivirán libre de acusación.
Pero para ser redimidos y poder hacer las buenas obras de Dios es necesario que Jesucristo cambie nuestro corazón. Solo aquellos que creen en Jesucristo reciben la gracia y el poder del Espíritu Santo para hacer esas buenas obras. ¿Quieres recibir esa Gracia en tu vida? Invita a Jesús a tomar control de todo tu ser.
Recuerda que el bien siempre triunfa, y que los malos siempre serán derrotadas.